miércoles, 11 de junio de 2008



Las caricias del alma.


Llorar no me hacía nada
estaba atado a ti
con el pensamiento,
que me llevaba bien lejos,
donde tu estabas.
Una vez a tu lado,
me contestabas
en tus palabras encontraba consuelo,
mi alma se sentía acariciada
y mi cuerpo sanaba.

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